LO QUE NUNCA TE HAN CONTADO DEL CAFÉ

In Naturaleza by fitnessfuncional0 Comments

«Claro que el café es un veneno lento, hace cuarenta años que lo bebo». Voltaire en el siglo XVIII pronunció esta famosa y conocida cita célebre, sin darse cuenta de que a lo mejor más que un veneno, fue uno de los motivos principales por los que pudo alcanzar esos 40 años tomándolo.

Después del agua, el café es la bebida más consumida en el mundo y una de las mayores en cuanto a impacto económico a nivel mundial se refiere (estudio).

Pero, ¿qué sabemos con certeza del café?

CAFÉ Y CURIOSIDADES

Creme Puff es uno de los gatos más famosos del mundo ya que mantiene el Récord Guinness del gato más longevo del mundo. Vivió la friolera de 38 años y 3 días. Pero lo realmente curioso de este asunto es que su dueña le hacía mantener una dieta que incluía, entre otras cosas, huevos rotos con bacon, verduras y un café todos los días, tal y como se relata en el libro «Hugs for Cat Lovers» (libro).

Lo cierto es que siempre se ha hablado mucho del café y se han probado muchos beneficios, incluyendo también algunas contraindicaciones no demostradas 100%, como, por ejemplo, que un consumo elevado pudiera afectar negativamente al embarazo.

Esta bebida puede que sea tan beneficiosa y que tenga tantos efectos positivos sobre la salud por su alto contenido en polifenoles, los cuales dotan a este de un poder antioxidante destacable, y este poder es el que protege a los seres humanos frente a los radicales libres y al famoso y conocido «estrés oxidativo» (estudio).

Pero no cualquier tipo de café vale cuando hablamos de sus posibles beneficios. Sin duda alguna, la mejor variedad  que nos podemos encontrar es el café natural, ya que el torrefacto no es más que café tostado con azúcar (en torno al 15%) a unos 270º de temperatura (estudio), generalmente siendo el jarabe de glucosa el edulcorante más común. Mientras que, por otro lado, nos encontramos el mezcla, que no es otra cosa que la combinación de los dos anteriores.

La explicación del por qué de la existencia del café torrefacto y su gran consumo, en España sobre todo, se debe a que se pueden utilizar granos de café de poca calidad y en menor cantidad para su creación, alargando así su duración en el tiempo. Esto conlleva, por tanto, a abaratar el producto y sus costes. Presenta un tono más oscuro que el natural, y pierde varias propiedades. Mientras que, por otro lado, el natural, tiene un sabor y olor más característico y un color más claro. Pero, por desgracia, la mayoría de restaurantes y grandes cadenas internacionales de cafeterías (sí, las más conocidas también) suelen emplear este café torrefacto como materia prima de su negocio o incluso contratan empresas de “aromaterapia”, como https://www.scentair.com, para hacer que huela bien en los alrededores y que sean estos productos los que crean esta sensación y no el propio café lo que atrae a los clientes. Incluso si compras un café de una gran marca conocida, también puede suceder que contenga estos “aromas artificiales añadidos”.

Sin entrar a valorar su historia, orígenes o tipos (contenidos perfectamente descritos en Internet, revistas o medios), cabe destacar la creciente producción en los últimos años del ya famoso «café en cápsulas», promocionado por grandes marcas y con unas cafeteras que te sirven un café de este tipo en menos de 15 segundos. Sin duda alguna, suele encontrarse frecuentemente tanto en oficinas como en algunas casas, siendo cada día más creciente su implantación.

Probablemente debido a esta «creciente fiebre», algunos investigadores de la Universidad de Barcelona analizaron el contenido de estas cápsulas, descubriendo en ellas la presencia de furano. Se trata de una sustancia cancerígena que, a pesar de encontrarse en niveles bajos, esta no se presenta de tal forma en el café de grano manipulado en las cafeteras más convencionales, probablemente debido a la mayor presión de agua caliente y a que se mantiene en reposo un mayor tiempo tras su fabricación (estudio).

ALGUNOS BENEFICIOS DEL CAFÉ

Debido a su gran cantidad de componentes, son muchos los efectos que provoca en nuestro organismo de forma positiva. Ya han sido evidenciados muchos beneficios ya descritos en innumerables lugares, como es el caso de esta extensísima y conocida investigación que recopiló información durante más de 10 años. Llegó a la conclusión de que los que consumían café frecuentemente, tenían un menor riesgo de morir por diabetes, problemas respiratorios, infecciones o deficiencias cardíacas. Y sin diferenciar entre los que consumían café con o sin cafeína.

También se habla de su efecto «termogénico», que explicado de forma muy resumida hace referencia a la capacidad de «acelerar» nuestro metabolismo, aumentando las pulsaciones y el gasto energético y favoreciendo, así, por tanto, la pérdida de peso. Pero incluso para personas que ya adelgazaron, seguir tomando café puede ser una herramienta para no volver a recuperar el peso perdido y mantenerse (estudio).

Mientras que, por otro lado, se ha demostrado un potente efecto beneficioso sobre el hígado con un consumo elevado de café. Es un “benefactor” general frente a las enfermedades crónicas del hígado (estudio), es decir, es un hepatoprotector, por ejemplo, ante patologías como pudiera ser una cirrosis hepática.

EL EFECTO QUE PRODUCE EL CAFÉ EN TI NO ES SIEMPRE EL MISMO, DEPENDE DE TU HERENCIA GENÉTICA

Esta explicación tiene su origen en la nutrigenómica, rama de la ciencia que pretende asociar los fenómenos de la dieta humana (absorción de alimentos) a un motivo de expresión genética de nuestro ADN, siendo diferente para cada ser humano.

Así, en primer lugar, el simple hecho de las diferencias entre el sexo masculino o femenino ya queda patente en las diferentes formas de metabolizar el café. En este caso, según describe este estudio, las mujeres mejoraban su rendimiento si tomaban café ante situaciones de estrés, mientras que los hombres lo empeoraban. Probablemente debido al carácter más agresivo del sexo masculino en situaciones determinadas o de alerta, en comparación con un carácter más pausado del sexo femenino.

Pero, probablemente, esta sea la manera más sencilla de atender a las diferentes formas de absorber esta importante bebida en función de la persona. Marilyn y colaboradores descubrieron en 2011 que, los genes AHR (regulador) y CYP1A2 (metabolizador) son los que determinan el consumo y absorción de café en el ser humano y una más que probable explicación científica a por qué algunas personas tienen más tendencia y adaptación a consumir café o en mayores cantidades que otros (estudio). Es decir, podríamos decir que el hecho de tomarnos más cafés o menos al día y el cómo nos afecten estos tienen su explicación en nuestro código genético único e independiente. Incluso algunos sujetos, pueden obtener mayores beneficios de la cafeína, que otros que tienen un código genético diferente, por su mejor metabolización de esta gracias a la presencia o no de una serie de genes concretos en su ADN (estudio).

¿MEJOR CON O SIN CAFEÍNA?

Pues la respuesta a esta cuestión, una vez más y como suele suceder con casi todo lo relacionado con la salud, es DEPENDE. Los más puristas del café están en contra del descafeinado, pero lo cierto es que aún que sea en cantidades mínimas (0,3%), el descafeinado también contiene un poco de cafeína.

Dejando de lado la cafeína, las diferencias observadas entre café con cafeína o descafeinado no son a gran escala en cuanto a su composición se refiere:

Obteniendo, por ejemplo, niveles más altos de algunos dihidroxibenzoatos en el descafeinado, elementos relacionados con un mayor potencial antioxidante que los monohidroxibenzoatos, presentes en mayor medida en el café con cafeína (estudio, estudio). Mientras que, referente al Alzheimer, una presencia mayor (+31%) de picolinato en el café con cafeína, se asocia a una mejor absorción del Zinc, mineral que suele presentarse como deficiente en aquellas que personas que padecen esta enfermedad. Pudiendo ser, por lo tanto, el café cafeinado una opción también para la prevención del Alzheimer (estudio).

Es decir, el descafeinado es igual de válido que el café con cafeína y, por ello, no hay que desprestigiarlo. Como muestra esta revisión sistemática, tanto cafeinado como descafeinado mantienen una relación inversa con el riesgo de aparición de diabetes tipo II, es decir, cuanto más café tomas, menos riesgo tienes de padecer esta enfermedad, probablemente debido al aumento del metabolismo corporal por su efecto termogénico mencionado antes, lo que contribuye a la pérdida de grasa (estudio).

El café en general es un arma evidenciada contra varios y numerosos tipos de cáncer, por ejemplo, a nivel de cáncer de endometrio, si el café contiene cafeína la evidencia parece ser clara, mientras que con el descafeinado sólo hay una “ligera asociación” aunque no descartada del todo (estudio), al igual que ambos están relacionados inversamente con el riesgo de cáncer colorrectal (estudio).

Tanto el descafeinado como el café que contiene cafeína, muestran amplias mejoras en los niveles de adiponectina:

Hormona cuya presencia induce a una mejora en la sensibilidad a la insulina, además de ser inversamente proporcional a la presencia de grasa corporal (estudio).

¿CUÁNTO CAFÉ Y CON QUÉ MEZCLARLO?

La inmensa mayoría de investigaciones centran sus análisis en el consumo de 3-4 tazas diarias, observando para estas resultados positivos (estudio, estudio, estudio), pero lo cierto es que tampoco existe respaldo científico que indique que un poco más es perjudicial para la salud, como se observa en la penúltima gráfica que relaciona inversamente las tazas de café al día con la diabetes tipo II,  el eje de abscisas llega hasta las 11 tazas de café diarias, aunque, probablemente, 6 sea pueda ser un buen y adecuado límite. Estas 3-4 tazas diarias mencionadas en un principio, según esta revisión, además, reducen el riesgo cardiovascular. O hasta una persona que toma varios cafés al día con respecto a otra que no los toma, reduce su riesgo de otros tipos de cáncer, enfermedades neurológicas o metabólicas, hasta pudiendo aumentar el riesgo de fractura en mujeres que no toman café con respecto a las que toman 3 o 4 tazas diarias.

Pero… ¿cómo deberíamos tomarnos estos cafés diarios?

Partiendo de la base de que lo ideal o más puro sería tomar el café sólo, sin edulcorantes o sin leche u otras mezclas, añadirle leche entera (sí, entera, no desnatada: lee este artículo para más información), no cambia la biodisponibilidad de sus importantes polifenoles, aunque sí se observan cambios plasmáticos si añadimos azúcar o cremas (estudio).

Según este análisis, la población se decanta porque una media del 12% de su café sea azúcar, por encima de otro tipo de edulcorantes. Estos edulcorantes sin ningún tipo de valor nutricional, como la sacarina o el azúcar industrial, por ejemplo, pueden guardar relación con una mayor predisposición a sufrir depresión (estudio).

Por lo tanto, la mejor opción es que establezcas una progresión, como si de un entrenamiento se tratara. El paladar es entrenable al igual que un músculo. Debemos recuperar el sabor de los alimentos naturales, eliminando aquellos productos muy palatales que exageran su sabor en la industria con aditivos. Probablemente se necesite un tiempo, tal vez hablamos de meses (estudio), pero acabarás tomando el café sin azúcar, recuperarás el gusto por un sabor natural y no volverás a necesitar añadir edulcorantes.

Y si esta progresión te parece demasiado brusca, utiliza otro tipo de edulcorantes «naturales», acompaña el café con otras opciones como dátiles o miel, por ejemplo.

Las mieles desde hace bastante tiempo se han empleado para muchos efectos positivos sobre la salud, algunas de ellas tienen función inmunomoduladora o favorecen la regeneración de tejidos en algunas heridas (estudio), además de poseer muchos otros beneficios a nivel biológico que se obtienen tanto por el consumo de miel, como de propóleo o jalea real (estudio).

Por último, aunque no sea precisamente un edulcorante, el aceite de coco en el café puede ser una medida interesante si después vas a practicar algún tipo de actividad física, al ser un triglicérido de cadena media nos aporta energía a medio plazo, aunque también tiene otros beneficios importantes sobre los que hablo en este otro artículo, donde podrás encontrar más información.

Tras profundizar en el tema y analizar una vez más, por enésima vez, la ecuación parece seguir siendo la misma, NATURALEZA + MOVIMIENTO = VIDA.

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